El Gobierno para afianzar su poder busca manipular a la opinión pública con sus mentiras discursivas. Y para ello construye un escenario propicio: no se conforma con aumentar el presupuesto destinado a la pauta oficial sino que también bloquea la distribución de los diarios Clarín y La Nación sólo por pensar distinto.
De a poco la multiplicidad de voces está siendo acallada y silenciada por un Gobierno que usa cualquier artilugio para manipular las conciencias ciudadanas e introducirnos sus discursos autoritarios.
Los ladrillos de la muralla K están siendo colocados de manera meticulosa, y el país de fantasía kirchnerista está empezando a tener sus primeros cimientos. Si la historia democrática no da un vuelco en el 2011, pronto los ciudadanos sólo conoceremos aquello que el Gobierno quiera contarnos y viviremos en un país de ficción.

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